02 de julio del 2018

La Fuerza de Tarea de Atención al Migrante, encabezada por la primera dama, Ana García  recorrió hoy la frontera entre McAllen (Texas) y la ciudad de Reynosa (México) para conocer los riesgos que enfrentan los migrantes al  cruzar el rio Bravo.

La esposa del presidente Juan Orlando Hernández se encuentra en McAllen, en una gira de dos días a fin de constatar que se cumple la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump, en la que ordena la no separación de las familias.Por lo anterior, inmediatamente después de que llegó a McAllen se trasladó a la Patrulla Fronteriza, donde se reunió con el jefe de esta unidad, Manuel Padilla, quien le explicó las acciones que se están ejecutando en las detenciones.

“Pudimos confirmar que en efecto las familias migrantes ya no están siendo separadas, y eso para nosotros es un logro muy importante”, expresó la primera dama, tras aseverar que uno de los principales propósitos de su gira es darle seguimiento a la política Tolerancia Cero y la no separación de las familias.

Asimismo, la primera dama fue recibida por el alcalde de McAllen, Jim Darling, y visitó el Centro de Procesamiento Central a fin de constatar las condiciones en las que están detenidos los migrantes y garantizar el respeto de sus derechos y que las familias no han sido separadas.

García de Hernández indicó que durante reunión con autoridades de la Patrulla Fronteriza de McAllen se abordó el tema de las acciones que se deben tomar en conjunto y como Gobierno para evitar que más compatriotas sigan llegando a Estados Unidos de manera irregular. “Quiero que las familias hondureñas sepan que las leyes migratorias en Estados Unidos se han endurecido, que no separen a las familias no quiere decir que no los van a detener; son detenidos y son expuestos a procesos legales y migratorios y se les pone un grillete electrónico que la autoridad requiere para someterse a juicio”, agregó.

Posteriormente la Fuerza de Tarea realizó un recorrido por la frontera del río Bravo, desde donde pidió a los hondureños desistir de cruzar las rutas migratorias ya que ponen en riesgo su vida y la de sus hijos. “Hemos conversado con madres y padres sobre las experiencias que han tenido durante su tránsito por las rutas migratorias; allí es donde viene mi petición a nuestros hermanos hondureños, pedirles que no arriesguen la vida de sus hijos, que no se arriesguen a quedar en un centro de detención con altas posibilidades de ser retornados a Honduras”, agregó García de Hernández al salir del  Centro Caridades Católicas, un refugio temporal  de migrantes liberados por el  Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE,  por sus siglas en inglés).  

La esposa del mandatario hondureño aseguró que entre los testimonios de compatriotas en los centros de detención muchos confesaron haber pagado hasta 10,000 dólares a “coyotes” para que los trajeran de manera irregular a territorio estadounidense. “Los coyotes son delincuentes que se aprovechan de la necesidad de estas personas y que al final van a retornar a Honduras; por ello, estos recursos deben invertirlos en pequeños emprendimientos para que puedan salir adelante con la ayuda de los programas que impulsa Juan Orlando a través del Gobierno”, indicó García de Hernández.

La primera dama hondureña aseguró que el tema migratorio no solo es un tema de cifras y números, sino que es un tema de vidas humanas con historias; “por ello el compromiso de crear oportunidades de manera conjunta en atacar los problemas de migración en el área junto a los países de la región”, señaló.